sábado, 14 de enero de 2017

Caballo Salvaje

Para el artista Jesús "Chuo" Galindo, creador de imágenes tangibles y etéreas transubstanciando la existencia. Para él, primero fue Guadalupe. Guadalupe ¿era? una mujer de aire, agua y tierra que se diluía en la sombra de sus colores hasta que un día como deidad al fin, se convirtió en caballo que cabalga por los mares, que galopa por las nubes, que trota y se encabrita por sabanas y montañas y se desenfrena saciado de angustia sobre las ciudades.
Una vez lo tridimensionó a un tamaño que sólo podía caber en las manos de un niño y lo puso a abrevar a la orilla de un lago y le dijo: tú, animal, de mil correrías por los siglos ancestrales que apuntan hacia el Eohippus, te lla­marás Bucéfalo como el caballo de Alejandro, o Babieca como el del Cid Campeador, tal vez El Morcillo como el de Hernán Cortéz o, mejor, Rocinante.
Eso es, Rocinante, y como no ha habido en casi 400 años un jamelgo mancheguiano sin Quijote, se montó en él y comenzó a cabalgar con su carga por los caminos que conducen al hombre hacia los impredecibles contornos de la infancia.
Un día se encontró con Dios, y el Señor lo hizo caballero andante. Ahora ha hecho estación aquí en esta bicentenaria ciudad del río que tiene chozas que miran al desierto como la que él mismo se construyó en Los Báez, y Cajas de Pandora con ruedas de donde en vez de males salen esperanzas como estos dibujos, como estas pinturas, como estos juguetes que cultivan el mundo de la imaginación.
Américo Fernández




Exposición de Heddy Sevilla en Sala de Arte SIDOR




EDDYSEVILLA      Aluminio y Hierro, elementos de expresión
El antuerpiense Michel Seuphor, pintor y crítico de arte, casi a la altura del nonagenariato en medio de una lucidez artística impresionante, ha dicho en uno de sus ensayos que no debe establecerse separación absoluta entre pin­tor y escultor puesto que si bien la escultura es incolora, no por ello deja de ser sensible. De allí que Heddy Sevilla, mujer del agua y del llano, haya podido trascender con fluidez de la pintura a la escultura, de la figura a las formas, aunque dentro de parámetros sorprendentes toda vez que ella era paisajista, nutriente, en pasado prolongado, de aquella corriente iniciada en el Círculo de las Bellas Artes y súbitamente, acaso por su cercanía diaria y constante con el Museo de Arte Moderno Jesús Soto, se encontró un día en que era construc­tivista, pero aprehendida dentro de los límites de la cañuela hasta que, al fin, como disidente en proceso, llegó a la dimensión real, vale decir, al arte tridi­mensional, a la escultura, siempre obsesionada por la línea rígida, individual­mente vertical o vertical-horizontal; por ese contorno básico que es el cuadra­do, dentro de un complejo de formas geométricas simples suscitando conjun­ción de fuerzas y dinamismo virtual en el campo espacio-materia.
Sus esculturas metálicas, generalmente de hierro hueco o aluminio, ensambla­das con la técnica de la soldadura autógena y que la artista concibe desde su ruptura con lo bidimensional hace cinco años, comporta e incluye lo que hoy exhibe esta Galería de Arte de SIDOR, un mismo estilo ubicable dentro de la abstracción geométrica, aún más monumental de ella: "Proyección Volumétri­ca", en obra limpia y erigida por Venalum en el Polideportivo Unare II.
Esta exposición individual de Heddy Sevilla es la décimo segunda. Ha partici­pado además en dieciseis colectivas y su trabajo ascendente y de acentuada proyección, testimonia su permanencia de manera afirmativa en el contradic­torio mundo de la plcMtica.
Américo Fernández

LISTA DE OBRAS
Dibujo I.- Serie P/A Tinta china - Cartulina hilo 1987
Dibujo II.- Serie P/A Tinta china - Cartulina hilo 1987
Dibujos III y IV.- Serie P/A Tinta china - Cartulina hilo 1987
Dibujo V.- Serie P/A Tinta china - Cartulina hilo 1987
Labrado sobre cartulina Paspartú. 1987
Colage No. L- 1987
Colage No. II.- 1987
Colage No. III.- 1987
Relieve Volumétrico - Pluriperspectivo Negro
Madera - Acrílico
Posibilidad en Construcción: Aluminio o Hierro 19865
Pentagrama Metal Hierro - Laca 1986
Relieve Volumétrico Metal Hierro - Laca 1986-87
Notas II Metal Hierro - Pintura - Aluminio 1986-87
Desplazamiento de un Rectángulo "A" Metal - Hierro - Pintura Aluminio 1986-87
Notas III Metal Aluminio 1986-87
Volúmenes 135°
Madera
Posibilidad en Construcción: Hierro o Aluminio 1985-86





Falleció Heddy Sevilla




Ayer falleció en su residencia de esta ciudad, Heddy Sevilla, quien en vida alternó con inquietud, perseverancia y sabiduría, el derecho con la literatura, la música, la poesía, las artes plásticas y la docencia universitaria,
Ausente de la memoria durante los últimos años de su vida septuagenaria. Se habá despedido con una exposición retrospectiva en el Museo Histórico cuando lo dirigía su fundado del doctor Oswlado De Sola, de quien era amigo,
Se trataba de una treintena de obras tridimensionales y bidimensionales de diferentes formatos, dentro de la línea constructivista particularizada con la abstracción geométrica y el cinetismo.
Anteriormente había expuesto  en la Sala de Arte de SIDOR utilizando el hierro y el aluminio como elementos de expresión y me tocó  hacerle la presentación en el catálogo correspondiente.  Entonces me referí al antuerpiense Michel Seuphor, pintor y crítico de arte, casi a la altura del nonagenariato, quien en medio de una lucidez artística impresionante, había  dicho en uno de sus ensayos que no debe establecerse separación absoluta entre pin­tor y escultor puesto que si bien la escultura es incolora, no por ello deja de ser sensible. De allí que Heddy Sevilla, mujer del agua y del llano, haya podido trascender con fluidez de la pintura a la escultura, de la figura a las formas, aunque dentro de parámetros sorprendentes toda vez que ella era paisajista, nutriente, en pasado prolongado, de aquella corriente iniciada en el Círculo de las Bellas Artes y súbitamente, acaso por su cercanía diaria y constante con el Museo de Arte Moderno Jesús Soto, se encontró un día en que era construc­tivista, pero aprehendida dentro de los límites de la cañuela hasta que, al fin, como disidente en proceso, llegó a la dimensión real, vale decir, al arte tridi­mensional, a la escultura, siempre obsesionada por la línea rígida, individual­mente vertical o vertical-horizontal; por ese contorno básico que es el cuadra­do, dentro de un complejo de formas geométricas simples suscitando conjun­ción de fuerzas y dinamismo virtual en el campo espacio-materia.
Sus esculturas metálicas, generalmente de hierro hueco o aluminio, ensambla­das con la técnica de la soldadura autógena y que la artista concebía  desde su ruptura con lo bidimensional hacía cinco años, comporta e incluye lo que  exhibía en  la Galería de Arte de SIDOR, un mismo estilo ubicable dentro de la abstracción geométrica, aún más monumental de ella: "Proyección Volumétri­ca", en obra limpia y erigida por Venalum en el Polideportivo Unare II.
Esta exposición individual de Heddy Sevilla era la décimo segunda. Había  partici­pado además en dieciseis colectivas y su trabajo ascendente y de acentuada proyección, testimonia su permanencia de manera afirmativa en el contradic­torio mundo de la plástica.
Heddy Sevilla era abogada egresada de la Universidad Santa María en 1975.  Se definía como Artísta Plástico Constructivista.  Se desempeñó en vida como Juez de Municipio, Fiscal del Ministerio Público (jubilada) docente de educación superior, profesora de legislación empresarial, responsable del Centro de Arte “Alejandro Oteo de Extención cultural de la UNEG, , Profesora de Deontología Jurídica en la UGMA, Fue Coordinadora de Pasantía en la UGMA, Profesora de: Derecho Romano, Lógica Jurídica y Teoría General del Proceso (Docente UGMA desde hace 5 años), Especialista en Docente de la Educación Superior, Cursante de Maestría en Docencia en Educación Superior en la USM, Obra escrita publicada: En Derecho Penal - (1 obra) Teoría General del Proceso, (3 estudios sobre jurisdicción y proceso) Familia y Menores (2 Tomos),En Literatura: narrativas (2 Novelas, 3 Cuentos y 2 Fábulas) En Imprenta: 2 obras: Una jurídica de texto, y una sobre Educación Superior para post-grado






martes, 3 de enero de 2017

Dos Diamante de Color



Así como la música peruana tuvo su Diamante Negro (Manuel Donayre), la tauromaquia venezolana tuvo a Luis Sánchez Olivares, cantado por Alfredo Sadel en paso doble de José Reyna.

lunes, 2 de enero de 2017

Memo Morales Murió en su Ley


Memo Morales murió en su ley como Luis Gozaga Pacheco  dirigiendo con su batuta de ébano la Banda Dalla Costa de Ciudad Bolívar cuando interpretaba el vals Las Patinadores de Emil Waldteufel.

domingo, 6 de noviembre de 2016

"Loa Teen Start" primer grupo de Rock de Cd Bolívar / José Luis Cestari



Ninguna noche se parece a otra. El mes de septiembre tiene para mí un color especial: final de etapas, comienzo de otras…final de vidas, comienzo de vidas. Aquella noche septembrina se había vestido de gala en mi corazón de 12 años…nadie lo sabía, pero llevaba yo un fiestón por dentro, una verdadera orquesta silenciosa. Estaba alegre. Ese día en la tarde habíamos llegado de Caracas mi mamá, mi hermano Carlos y yo, en el famoso avión Super Constellation. Bella y potente nave, bien presurizada, muy cómoda en su interior. Servían una comida excelente. Nadie podía saberlo en aquel momento, pero ese fue uno de los últimos viajes de ese maravilloso avión, parece que a causa de un accidente aéreo ocurrido en un vuelo procedente de los Estados Unidos y que se estrelló en el cerro de El Avila, Caracas. Ya oficialmente había sido retirado ese modelo. El caso es que, a nuestra llegada a Ciudad Bolívar, mi maleta traía una acompañante: Mi guitarra eléctrica Hoffner, regalo de mi madre por mis buenas notas obtenidas en el primer año de bachillerato. Esa guitarra era la realización de un sueño. Llegar a ella, el cómo, dónde y por qué ya ha sido descrito en otro capítulo de mi vida. Lo cierto es que esa noche, bañado y vestido como quien vá de fiesta, la saqué de su estuche duro. Recuerdo su olor. Temblaban mis manos. Sentado en el estudio de la casa, me disponía a sonar por primera vez mi adorado instrumento musical. Enchufé al tomacorriente el cable del pequeño amplificador que también me regaló mi madre y, mágicamente, escuché su primer sonido…la emoción me embargaba…comencé a afinarla, como había aprendido en la vieja guitarra de mi padre…no había transcurrido mucho tiempo, pero yo había perdido la noción de él…estaba como en un trance. De pronto, una voz en la ventana: “Hola, vale, disculpa, yo vivo allí enfrente y escuché sonando la guitarra…disculpa, pero es que a mí también me gusta la música moderna…” Era un catirito de cabello lacio, delgadísimo, bien peinado con brillantina (o gel, como ahora le dicen)…en verdad no lo había visto nunca por allí, y vivía enfrente de mi casa…enseguida lo invité a pasar…transcurrieron como dos horas –digo yo- y hablamos de música…de música…y de música…solté con él todo aquel tarugo indigesto de ideas y sueños artísticos que no me dejaba vivir tranquilo…sentí paz y alegría, pues al fin tendría un compañero –aparte de mi hermano Carlos- con quien reunirme a propósito de…música. Y de otras muchas cosas más, como lo sabría luego. -“¿Y por qué no hacemos un conjunto musical?” –La pregunta de George Shaw, el catirito de esa noche, no podía ser contestada aún…iría a contestarse sola durante el primer ensayo de aquél infantil e inocente grupo de amigos: George Shaw, Carlos Bates, Carlos y José Luis Cestari…¡Nacían “Los Teen Stars”, el primer grupo de rock de todo el sur-oriente venezolano! George no tenía guitarra…atrevida e inconsultamente, nos apoderamos de la vieja guitarra de mi papá y la pintamos de azul y negro…le pusimos un pequeño micrófono que compramos en La Moda en Discos…andando el tiempo, George hizo su propia guitarra eléctrica…también encargó a los Estados Unidos un amplificador desarmado, que él mismo reconstruyó…porque el que venía usando era la corneta amplificada de un proyector de 16 mm de mi papá…pobre mi viejo, muy comprensivo con nuestra afición musical…le desvalijamos todo, nos apoderábamos de sus cables y micrófonos…construíamos cornetas que luego metíamos en cajas que mandábamos a hacer en la carpintería…donde José Miguel y Raúl Arreaza a cada rato era un fiao que si por enchufes, cables cornetas y amplificadores…gracias, papá, por resistir y por comprendernos…gracias, mamá, por el transporte eterno que nos hacías en tu gran camioneta, siempre llena de amplificadores y tambores…gracias a la familia Shaw por su apoyo y comprensión a esos “nuevos Beatles” de Ciudad Bolívar. La casita de la familia Shaw era sencilla…una pequeña sala, luego un angosto pasillo que conducía a tres habitaciones…luego la cocina y el comedor…creo recordarla así…allí vivía George junto a sus hermanas Cecilia, Irene, Carol, junto a su hermano Eduardo y su madre, la Sra. Aura. El cuarto o habitación de George era pequeño, pero hasta tenía su baño interno…cuando yo llegaba a esa casa, luego de saludar a doña Aura iba directo donde George –Georgy, como aún le decimos- a su cuarto…allí nos reuníamos todos a escuchar las canciones que íbamos a ensayar, a copiar las letras en inglés o a crearlas en español…todo en un humildísimo y sencillo tocadiscos que, por cierto, jamás he vuelto a ver uno igual. En ese cuarto de Georgy se acumularon muchos hermosos recuerdos…a veces yo llegaba del liceo directo donde Georgy, aún con el uniforme puesto…traía alguna idea, algún arreglo, alguna canción nueva, alguna letra por hacer. Los ensayos en forma con el grupo se hacían en la sala de la casa Shaw. Georgy, tendría dieciséis o diecisiete y era al mayor en edad…siempre fungió como director del grupo, aún cuando los arreglos se hacían entre todos. Su hermano Eduardo –mayor que Georgy- siempre nos orientaba y aconsejaba. Nuestros mejores críticos en los ensayos eran su madre y hermanas…también nuestro mejor estímulo. Nunca olvidaré aquél sábado en la mañana cuando ensayábamos…en pleno ensayo, se apareció a la puerta un hombre joven, de baja estatura y con una barriguita, cuyo nombre he olvidado…pero nosotros, en nuestra permanente echadera de broma, lo llamábamos el gusano…nunca supe por qué. Nos dijo que él había pasado en su carro y oyó la música…que tocaba saxofón…fue a su carro y lo buscó…se incorporó armoniosamente a nuestro grupo…estábamos contentos…con él tocamos en varias fiestas familiares cerca del entonces Cine Orinoco, y en su apartamento, en un edificio también cercano. Con él tocamos también en la entonces Ecos del Orinoco, emisora radial donde se tocaba en vivo y con público. En Radio Bolivar, con el Chino León y José Antonio Nicolás. Eramos el grupo de moda. Las fiestas de liceo, cumpleaños…íbamos a todas partes! Hasta a San Fernando de Apure fuimos, a llevarles el primer grito de rock a los llaneros! Esa anécdota, por lo extensa y graciosa, merece un capítulo aparte. Cuando Georgy se graduó de bachiller se fue a Caracas a estudiar en la UCV. Se acabaron Los Teen Stars. Antes nunca lo supe, pero Carlos y yo quedamos afectivamente muy mal. Nunca más fuimos a la casa Shaw, pero frecuentábamos a diario la calle Pichincha y nos sentábamos en el kiosko de Perucho, en el mismo sitio donde solíamos hacerlo en compañía de Georgy. Junto a un amigo y compañero de liceo –Sigfredo Grillet- intentamos hacer un bajo eléctrico, en la misma carpintería donde Georgy hizo su guitarra eléctrica. Identificación, segunda etapa del duelo, según Freud. Pero no, no había forma de paliar el vacío de Georgy, el vacío que nos dejó el fin de nuestro grupo musical. Pasó la vida. Transcurrieron muchos años, con su carga de aprendizaje a base de durezas y complejidades. Lejos de la sencillez del cuarto de Georgy y de los sueños lúcidos de aquellos muchachos. La Providencia nos fue colocando a cada uno en diferentes puntos angulares de conciencia experiencial y de realización personal. Nos hicimos adultos…cada quien con su trabajo…todos nos casamos con nuestras novias de siempre...vinieron nuestros hijos…cambiaron nuestros sueños. Pero la amistad continuó, mejorada y fortalecida. Con Georgy y su familia, con Carlos “Chichí” Bates y con nuestro archivo vivencial ha continuado esta bella historia. Historia de amor familiar, de amistad pura. Más allá de nuestra edad madura, más allá de la distancia y la vida siempre cambiante, se perfilan insomnes las figuras de todo este grupo de amigos y familiares, guitarras, tambores y canciones, todos girando alrededor de la Diosa Música. Y, como un monumento a la amistad juvenil, la rubia cabeza de Georgy en la ventana del estudio de mi casa materna, hizo el preludio de nuestra fuerte y fraterna amistad…¡De más de cincuenta años, probada en todo terreno! ¡Gracias, Georgy, seguimos juntos, hermano!