martes, 26 de mayo de 2015

La Escuela de Artes Plásticas


Dámaso Ogaz

El Instituto Nacional de Cultura y Bellas Artes, en su misión esencial de llevar sus recursos hasta la provincia, decidió el 24 de mayo de 1968, la creación de una Escuela modelo de artes plásticas en Ciudad Bolívar.
            Con ese fin, se residenció en la capital bolivarense, el artista chileno Dámaso Ogaz (en la foto), acompañado de su esposa Guadalupe.  De esta manera, Ogaz se inició en la provincia como funcionario del Inciba, dispuesto, según manifestó entonces, a “realizar una labor digna de esta tierra que está dando muy buenos artistas”.
            La casa donde se inició la escuela fue arrendada en la calle Amor Patrio, muy próxima a la Casa de la Cultura que entonces funcionaba contigua a la Biblioteca Rómulo Gallegos y aún no había adoptado su nombre actual de “Carlos Raúl Villanueva”.  La idea inicial era que tanto la Escuela de Artes Plásticas como la Casa de la Cultura y la de Cerámica estuviesen integradas.
            Dámaso Ogaz, quien además de pintor era buen poeta, una vez acondicionado el local para esta Escuela que terminó en simple Taller, recibió a los primeros estudiantes tratando de que adquiriesen las bases técnicas y profesionales necesarias para que pudieran desempeñarse con éxito dentro las diferentes disciplinas plásticas.  Tarea principal fue además, la de orientar y despertar en los cursantes una conciencia creadora y una auténtica formación conceptual.
            Dámaso Ogaz, quien permaneció poco tiempo, fue uno de los principales animadores del “Techo de la Ballena” en Caracas, junto a otros reconocidos intelectuales venezolanos.  Dirigió y financió las Ediciones “Pata de Palo” y estuvo con la revista literaria  Zona Franca dirigida por Juan Liscano.  A decir de César Seco, uno de sus alumnos, este artista encorvado, satírico y canoso “era exigente e inconforme siempre tras ese otro lado donde las cosas son por el asombro”.  Solía decir: “La Vida es una obligación que debe cumplirse a la brevedad posible, antes de sentirse fascinado”)           
            Se radicó en Venezuela a partir de un año antes de comenzar a enseñar su arte por la provincia.  Venía de una gira triunfal por Europa y se hallaba de vuelta en Venezuela invitado por su amigo el pintor Contrametre del que poseo un grabado que el mismo Ogaz me regaló. El verdadero nombre de Dámaso era Víctor Manuel Sánchez Ogaz, nacido en Santiago de Chile el 17 de agosto de 1924.  Falleció en Caracas el 14 de marzo de 1990.  Su vocación y labor de artista abarcó la pintura, la literatura, la poesía y el teatro. 
            Para el tiempo de Dámaso Ogaz existía en Ciudad Bolívar el movimiento artístico 17.9  que en 1969 cerró sus puertas y sus bienes fueron donados al Taller de Artes Plásticas cuando el pintor Rubén Chávez sucedió a Dámaso Ogaz.  Con el dinero y material donado, el Taller abrió una galería anexa inaugurada con una exposición de grabados del estudiante Andrés Fajardo, hermano del Padre Ramón Fajardo, ahora en Roma.  Andrés, ilustrador de mi libro “Mitos, cuentos y leyendas” se halla actualmente de profesor en un Liceo de Guasipati y se cuenta entre los miembros fundadores de la Casa de la Cultura Carlos Raúl Villanueva.

            En cuanto al profesor Rubén Chávez,  sucesor inmediato de Dámaso Ogaz, realizó en el ambiente artístico cultural de Ciudad Bolívar una obra muy digna de su jerarquía de artista que en Caracas tenía una labor cumplida como pintor de la tendencia figurativa expresionista.  Había ganado el Premio de Pintura “Miguel Otero Vizcarrondo” en 1962 y estaba invitado para una individual en el Museo de Bellas Artes que en Caracas dirigía Miguel Arroyo

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